LA HABANA. Fidel Castro, ex presidente del país y líder indiscutido de la revolución cubana, se reunió con Benedicto en la Nunciatura Apostólica de la capital durante una media hora y le presentó a su esposa Dalia Soto y a dos de sus hijos.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, comentó que fue un encuentro sereno y cordial en el que conversaron sobre la visita papal, la liturgia de la Iglesia, la situación económica y los problemas ecológicos. Incluso bromearon sobre su edad y el carismático rebelde pidió libros al Papa para sus reflexiones.
Castro había anticipado que lo saludaría "gustosamente" como hizo hace 14 años con su predecesor, el fallecido Juan Pablo II, un encuentro que puso fin a las hostilidades entre la Iglesia y las autoridades comunistas. Esta fue la primera entrevista entre el líder máximo de la revolución, de 85 años, y el papa alemán, de 84.
El encuentro es un espaldarazo para consolidar la alianza clave entre la Iglesia Católica y el Gobierno, que impulsa una serie de reformas para modernizar la economía sin renunciar al ideario socialista, ampliando el emprendimiento privado en áreas antes reservadas al Estado, como el turismo y la hostelería.
Benedicto XVI reclamó al gobierno cubano una mayor amplitud para la iglesia católica en la sociedad, incluso en la educación. A la misa que ofició en la Plaza de la Revolución, asistieron el presidente Raúl Castro, el vicepresidente Esteban Lazo y el canciller Bruno Rodríguez. El cardenal, Jaime Ortega, pidió al santo padre que rece por "la conciliación y la paz" en la isla. (AFP)